Fabricas de muerte

Cuando sales de trabajar, te duchas, cambias y fichas, sales a la calle, coges tu coche y contento de haber sobrevivido un día más a tu jornada laboral y de las palmaditas recibidas por tu encargado de turno, te vas a tomar una cervecita con tus amigotes de bar mientras hablas de fútbol y das por ciertas las contestaciones que has dado a tu jefe solo en tu mente. Llegas a casa con el tiempo justo de dar un abrazo a tus hij@s que llorando piden estar un rato más contigo, con esas manos manchadas de sangre invisible en occidente de inocentes que también tenían una familia, mañana más, tienes que ahorrar para pagar un coche nuevo, ese último móvil que ha salido o esa casita en la sierra que te sirve más para vacilar que para disfrutar pues tus horas extras te impiden ir a ella.

Mientras tanto en muchos países lejos de tu casa una familia que está cenando una humilde cena después de un largo día de trabajo, no termina porque una bomba ha destrozado su casa con ellos dentro, sus hij@s ya no lloran, nunca más lo harán. Mientras tanto esas bombas que tu fabricas han destrozado el último hospital de una zona devastada por una guerra absurda para interés del capital, matando al personal sanitario que pudiendo elegir entre la comodidad de la medicina en países “ricos” escogieron dedicar su vida a ayudar. Mientras tanto, miles de dramas a personas de carne y hueso como tu, con una familia a la que aman, sin haber tocado en su vida un arma ni un explosivo, ni siquiera para fabricarlo, mueren para que tu puedas seguir con tu miserable trabajo.

Tu cobardía mata, el mantenimiento de tu puesto de trabajo mata. Tu coche, tu casa y tu vida están hechos de sangre, sangre inocente de hombres, mujeres y niñ@s que solo querían vivir, pero a ti lo que te molesta es la inmigración, te molesta que tu equipo no ha ganado el último partido, seguro que es por culpa de ese nuevo entrenador… tu avaricia mata.

No toda la culpa es tuya solamente, eso es evidente, pero la ceguera voluntaria te hace un eslabón necesario para que funcione esa cadena de una fábrica de muerte. Si no eres tu, sería otro, tan cierto como la excusa que ponen los esquiroles cuando van a trabajar teniendo a la plantilla en huelga por los derechos de tod@s.

El mantenimiento y mejora de los puestos de trabajo es un pilar básico de nuestro sindicato, que no nuestro fin, que no es otro que la desaparición del modelo productivo actual basado en la superproducción y en el esclavismo con nómina que no deja de ser una fábrica de trabajador@s pobres.

Ahora bien, no todo vale, la fabricación de armamento con el fin de mantener unos puestos de trabajo es aberrante.

Patrocinar la muerte para sostener un sistema productivo insostenible, es intolerable en una sociedad que pretende ser pacifista.

Es de una hipocresía absoluta apelar al bienestar de unas familias fabricando un producto que desmiembra, literalmente, a otras familias y pueblos enteros.

No es cerrar las empresas, es reconvertir la producción en artefactos no bélicos que no provoquen más muertes y desgracias. Apoyando a que se continúe fabricando bombas hacemos un flaco favor a la clase obrera, más bien a los empresarios del terror, a esas sanguijuelas que se alimentan de la sangre del pueblo y que son los únicos beneficiados del dolor humano.

David Nicot

Federación Comarcal del Baix Llobregat